Las fobias consisten en miedos irracionales por los cuales sentimos, sin causa objetiva ansiedad, náuseas, mareos, ganas de vomitar, taquicardia, dificultades para respirar y el cuerpo bloqueado. Conocemos muchas de ellas, como la fobia a determinados animales, a espacios cerrados, a los aviones. La talasofobia es una de ellas, definida por un miedo irracional al océano.

En muchas ocasiones ni siquiera sabemos que tenemos fobia a determinadas cosas hasta que las probamos, como montarte en un crucero transoceánico o en cruceros fluviales (como los de es.micrucerofluvial.com). Una vez a bordo aparecen los síntomas.

Existen varios tipos de fobias al agua: la más específica es la talasofobia, que solamente se centra en el océano (los individuos que padecen esta fobia no presentan síntomas en ríos o muelles, sólo en mar abierto), mientras que otros podrán presentar una fobia al agua generalizada, que va desde el océano, pasando por ríos hasta pequeños riachuelos o piscinas.

¿Qué síntomas presenta alguien con fobia al agua?

Entre los síntomas físicos podremos encontrar que presentan ansiedad, ganas de vomitar, taquicardias, mareos, náuseas, sequedad en los labios, dificultades para respirar e incluso bloqueo del cuerpo. Cognitivamente hablando, estas personas podrán presentar pensamientos e imágenes catastrofistas, (la persona aunque sepa nadar se imaginara ahogándose o teniendo un accidente). Son todo pensamientos negativos.

El miedo al agua sería racional si una persona no supiese nadar y pudiese controlar sus síntomas: en una fobia se experimentan altos niveles de ansiedad sin razón aparente y provocan una conducta disfuncional. Las personas que padecen esta  son conscientes de que las probabilidades de que pase algo son casi nulas pero no son capaces de alejar esos pensamientos de su cabeza y controlar el miedo, sino que se dejan llevar por ellos.

Si nos encontramos dentro de los crucero fluvial y sufrimos un ataque, seguramente tenemos que controlar la ansiedad, medicarnos o incluso abandonar el crucero. Las personas que ya la tienen, muchas veces evitan viajar en cruceros fluviales por no enfrentarse a sus miedos.

¿Qué puedo hacer si tengo fobia o conozco a alguien que tenga fobia al agua?

Si se trata de algo leve, te aconsejamos que vayas interactuando con el agua progresivamente hasta ir viendo que no pasa nada y coger seguridad. Razona objetivamente todos los motivos por los que crees que algo malo va a pasar: al final veremos que carecen de fundamento.

Si la fobia que crees padecer o que padece alguien de nuestro entorno es más severa, es decir, altera la vida diaria y normal del sujeto (rechaza coger un barco aunque tengamos un viaje, evita bañarse…) lo más aconsejable sería buscar tratamiento.

Normalmente este tipo de fobias se superan en unos pocos meses con ayuda psicológica. Entre las más usadas está la terapia de exposición, en la cual, siempre con la compañía de un experto, la persona se expone al estímulo temido y “aprende a desaprender su miedo”. Estás terapias podrán ser en vivo o virtuales (en el caso de fobias a aviones ya que no es posible coger un avión todos los días).

En ellas los sujetos dirán un grado de “miedo” por cada acto: si mirar el agua desde lejos les implica un nivel 1 de ansiedad, pisar un barco un 5 y verse en el océano el grado máximo de ansiedad, etc. Se empezará por el nivel más bajo, se detectarán los síntomas y se aprenderá a controlarlos hasta que verse en el agua no les provoque ansiedad. Una vez lo hayan conseguido, pasan al número 2 hasta que también pase a cero.

Una vez llegado al nivel máximo de ansiedad, que puede ser verse en una tormenta en alguno de los cruceros fluviales Europa o marítimos, se procederá de igual forma. Se detectarán los síntomas y se trabajará en su control.